domingo, 5 de marzo de 2017

Leningrado


"Dedico mi Séptima Sinfonía a nuestra guerra contra el fascismo, a nuestra inevitable victoria sobre el enemigo y a Leningrado, mi ciudad natal."

Dmitri Shostakovich, Pravda, 29 de marzo de 1942


Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo



El 5 de marzo de 1942, se cumplen hoy 75 años, se estrenó en Kuybyshev, desde 1991 nuevamente Samara, la Séptima Sinfonía en do mayor, op. 60 - Leningrado - de Dmitri Shostakovich. Samara era en ese momento la capital de la Unión Soviética, con las tropas alemanas muy cerca de Moscú. La exiliada Orquesta del Teatro Bolshoi bajo la dirección de Samuil Samossud interpretó por primera vez la gran sinfonía de guerra del compositor soviético.


La historia

En junio de 1941 el ejército nazi rompió el tratado de no agresión con la Unión Soviética e inició la llamada Operación Barbarroja, con la intención de conseguir una victoria rápida en el frente del este y neutralizar a la siempre amenazante Unión Soviética. Uno de los objetivos de esta operación era la conquista de la ciudad de Leningrado. Allá se dirigieron los Ejércitos del Norte y el 8 de septiembre de 1941 sitiaron totalmente la ciudad. Qué hacer con los tres millones de habitantes, el régimen nazi lo tenía claro, dejarlos morir de hambre antes de entrar el la ciudad. Lo que las tropas nazis no esperaban fue la heroica resistencia de la ciudad y que al final se pudo establecer un corredor para abastecer a la población a través del Lago Ladoga. Pese a todo, cuando el 27 de enero de 1944 el Ejército Rojo liberó la ciudad, se encontró con una imagen terrible. Las cifras oficiales hablaron de 600.000 muertos por los bombardeos, el hambre y el frío. Los datos extraoficiales duplican el número de víctimas.

En septiembre de 1941 Dmitri Shostakovich se encontraba en su ciudad natal, allí le pilló el asedio. El 17 de septiembre Shostakovich se dirigió a sus vecinos a través de las ondas de Radio Leningrado: "Hace una hora he acabado la orquestación del primer movimiento de una gran obra sinfónica. Si soy capaz de llevar a cabo los tercer y cuarto movimientos, podremos llamarla Séptima Sinfonía. De hecho ya hay escritos dos movimientos. Trabajo en la obra desde junio." 

Los alemanes aprietan el cerco y Shostakovich compone y compone en la ciudad bombardeada cada noche. De hecho combina la composición con la actividad de bombero voluntario. El 29 de septiembre acaba el tercer movimiento. En octubre las autoridades soviéticas ordenan la evacuación de Shostakovich y su familia a Kuybyshev. El 27 de diciembre pone fin a la partitura. Enla portada escribe: Dedicada a la ciudad de Leningrado.

Dmitri Shostakovich en 1950
Nada más terminada la obra, urge estrenarla. Se prepara todo en Kuybyshev para que la Orquesta del exiliado Teatro Bolshoi de Moscú y Samuil Samossud creen la partitura el 5 de marzo de 1942. El estreno de la obra se retransmite por todas las emisoras de radio soviéticas como símbolo de resitencia ante la barbarie nazi.

El 29 de marzo se estrena la obra en Moscú. Casi todas las ciudades de la Unión Soviética programan sus esterenos. Especialmente emotivo es el de la  asediada Leningrado el 9 de agosto, con la Orquesta de la Radio de Leningrado dirigida por Karl Eliasberg. La partitura fue llevada a Leningrado en un vuelo militar especial. Sólo quince músicos de la orquesta estaban disponibles, el resto había fallecido o estaba movilizado en el ejército. La orquesta se completó con miembros de bandas militares y músicos aficionados. El concierto fue emitido por radio. La artilleria alemana intentó impedirlo bombardeando el teatro, mientras el ejército soviético bombardeaba las posiciones alemanas para que el ataque no tuviese éxito.

Pero la obra se tenía que estrenar también en occidente. Todo el mundo tenía que saber que la Unión Soviética estaba resistiendo con toda su fuerza a las tropas nazis. Como en una película de espías, la partitura se fotografió en microfilm y pudo ser pasada a las tropas británicas vía Teherán. El estreno en Inglaterra tuvo lugar el 22 de junio de 1942 en Londres con la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por Sir Henry Wood.

El 19 de julio se estrenó la sinfonía en Nueva York, en un concierto radiado de la Orquesta de la NBC dirigida por Arturo Toscanini. Se calcula que veinte millones de radioespectadores escucharon la retransmisión, que fue grabada. Shostakovich recibió una copia. El gran compositor soviético se quejaba de que todo estaba mal en esa interpretación del maestro italiano.

La obra

La Sinfonía se estructura formalmente en los cuatro clásicos movimientos con el cambio de orden del scherzo, si es que lo podemos llamar así, que pasa a la segunda posición, con el movimiento lento en la tercera. Cosa nada extraña desde que Beethoven ya lo hiciese en su Novena Sinfonía.

Shostakovich tituló, en un primer momento, cada uno de los movimientos, sin embargo, estos no aparececen en las ediciones impresas de la sinfonía.

La Séptima Sinfonía en do mayor comienza con un Allegretto, que Shostakovich tituló Guerra. Un tema heroico nos conduce a un tema casi idílico. La última tranquilidad antes de la guerra. Poco a poco, sigilosamente, aparece un tema de marcha, es el tema de la invasión, que con sus variaciones ocupará la parte central del movimiento. Ese tema que tiene algo de mecánico, poco humano y de banal, está basado en la canción de entrada del Conde Danilo, Da geh' ich zu Maxim (Entonces voy a Maxim), de La viuda alegre de Franz Lehár. Recordemos que Franz Lehár, a su pesar, era uno de los compositores favoritos de Adolf Hitler. Doce veces repetirá Shostakovich machaconamente el tema de la invasión, que acabará en un pasaje caótico en el que cita el tema de la violencia de Lady Macbeth de Mtsensk, ópera que hizo caer en desgracia a Shostakovich en 1936. Este pasaje nos conducirá a la tranquilidad idílica del inicio del movimiento. Pero en la coda aparece, una vez más, el tema de la invasión, tocado por una trompeta y la percusión, para recordarnos que esto no ha acabado.


Yevgeny Mravinski dirigiendo la Sinfonía Leningrado de Shostakovich (Cartel de L.A. Ressov 1980)
El segundo movimiento, Poco allegretto, titulado Recuerdos por Shostakovich, es una especie de scherzo que parece llevarnos por la ciudad,, ya bombardeada que evoca los recuerdos de antes de la guerra. En el pasaje central aparece un nuevo tema belicoso, aunque sin parentesco con el tema de la invasión. Después de todo seguimos en guerra en una ciudad duramente castigada.

Mi gran patria es el título que dio Shostakovich al Adagio. Una visión nostálgica y doliente de la visión de Leningrado al atardecer, encargada a las cuerdas y las maderas en la sección inicial más lenta. La sección central, más rápida recuerda al inicio de la Quinta Sinfonía del propio Shostakovich, para llevarnos a un mundo grotesco de música entre militar y circense, a la manera de Mahler, pero con lenguaje propio. Al final vuelven las cuerdas a llevarnos a las orillas del Neva, al atardecer.

El Finale, Allegro ma non troppo lleva por título Víctoria, algo que en la fecha final de la composición sólo era una esperanza. El ejército alemán aún iba a causar muchos problemas a la Unión Soviética. Un inicio tranquilo va dar paso a un tema de marcha militar salpicado por intervenciones belicosas del resto de la orquesta. Una sección tranquila nos prepara para una coda final casi bruckneriana, pero que pese al do mayor y su brillantez, no acaba de dejarnos tranquilos. ¿Qué victoria se ha alcanzado, la del padrecito Stalin, otro tipo tan bárbaro como el que mandó invadir la Unión Soviética?

Pasemos ya a escuchar la Séptima Sinfonía 'Leningrado' de Dmitri Shostakovich en la versión de la Orquesta Filarmónica de Leningrado dirigida por Yevgeni Mravinsky en Moscú en 1953.  Una gran versión con la autenticidad testimonial que da estar tocada por unos músicos que vivieron los hechos que nos cuenta Shostakovich en su sinfonía.




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